Es el apego a lo que se quiere, que ha estado ahí y que se piensa que siempre estará, cuando llega el momento es el sentimiento más doloroso, es la desesperación de no sabes qué hacer, es la impotencia misma ante lo inevitable, es no saber cómo mirarle a los ojos y querer decir todo ante el temor de que el tiempo sea el culpable del olvido.